La primera rueda de negocios de la VI Feria Integral Productiva generó 200.000 bolivianos en intenciones comerciales manifestadas por los participantes. La feria mostró la transformación de la quinua, papa, carne y fibra de llama, haba y otros, en la Avenida 6 de Agosto entre Caro y Montesinos, entre el 25 al 27 de octubre.
En dicha actividad participaron 11 Organizaciones Económicas Campesinas (Oecas) y fue calificada como exitosa por la presidente de la Rueda de Negocios, Beatriz Mayorga, por ser además la primera experiencia que se tuvo en dicho acontecimiento.
"Se ha generado un movimiento económico de 200.000 bolivianos. Se destacó el rubro de llama, ya que hubo un pedido de 1.000 kilos para noviembre por alimentos de haba y las organizaciones del ayllu Thunupa de Salinas de Garci Mendoza pidieron pipocas de quinua para la elaboración del desayuno escolar de Caracollo", manifestó.
También se firmaron convenios de riesgo compartido por los productores quinueros para la compra de maquinaria de la empresa Argental. Asimismo varios súper mercados del interior, como Santa Cruz y Cochabamba, y locales demandaron productos en base a la quinua, lácteos y quesos sin mucha sal.
EVALUACIÓN
Por su parte, el presidente de la Coordinadora de Integración de Organizaciones Económicas Campesinas Indígenas y Originarias de Oruro (Cioec), César Gómez López manifestó que por tres días mostraron los productos tradicionales rurales.
"Hasta este momento hemos arribado con 20 asociaciones de productores que son miembros activos de la Cioec, que pudieron participar, exponer y degustar los productos derivados de la carne camélida, derivados de la leche, derivados de la quinua, artesanía, turismo, plantas ornamentales, productores de haba, productores de papa y productores de Cochabamba que trajeron sus mieles", explicó.
El público respondió satisfactoriamente a la feria, ya que según Gómez en el segundo día de la feria muchos de los expositores terminaron sus productos y tuvieron que retornar a su lugar de origen. Por ello, la clausura que estaba prevista para ayer a las 16:00 horas, tuvo que ser adelantada para las 13:00 horas.
El rubro de la artesanía se quedó un tanto relegado, debido a los precios de los productos, sin embargo, los más requeridos fueron los comestibles, principalmente los lácteos por la época de Todos Santos.
http://lapatriaenlinea.com/?t=vi-feria-productiva-genero-bs-200-mil-en-rueda-de-negocios¬a=124031
domingo, 28 de octubre de 2012
lunes, 24 de septiembre de 2012
Feria del Dulce en Cotoca
Nunca una ollita de barro había sido tan apetecible. Hasta que los habitantes de Cotoca la llenaron de jalea que, sobre todo las mujeres, elaboran con el jugo de la caña de azúcar. Antaño, las cañas eran pasadas por el trapiche (aparato mecánico parecido a un molino) movido con la fuerza de un caballo. Hoy, moledoras eléctricas hacen esa parte del trabajo; pero lo que se mantiene es la cocción del jugo en recipientes de fierro, que hay que remover constantemente con un palo hasta que el líquido adquiera la consistencia de una melaza.
El proceso de encontrar el punto ideal puede tomar hasta dos horas, a decir de Lidia Pedraza, cotoqueña que hace 46 años reproduce el oficio. Lo siguiente es llenar pequeñas ollas de cerámica rústica y ofrecerlas rebosantes de jalea para deleite de los golosos.
Cotoca se encuentra a 20 kilómetros al este de Santa Cruz de la Sierra. Es un pueblo famoso por el santuario dedicado a la Virgen María —la mamita de Cotoca— y por los preparados dulces que se obtiene al procesar la caña. También es emblemática su cerámica, cuyas técnicas han ido heredándose por generaciones.
La jalea debe su fama al sabor de la caña, claro, pero de seguro que algo tiene que aportar el recipiente trabajado con greda de la zona de Tarope, comunidad en la que un grupo de 30 familias se encarga de la explotación de la materia prima.
Dos fechas en el año hacen que el pueblo rebose de gente: el 10 de julio, cuando se realiza la Feria de la Jalea, y en diciembre, mes aniversario del pueblo y fiesta religiosa en honor de la Virgen de Cotoca (imagen de madera tallada que data del siglo XVIII), ocasión para la cual llegan cientos de peregrinos, sobre todo del oriente del país.
Es cierto que mucha gente compra cerámica (utilitaria y decorativa) cotoqueña, famosa por su calidad, pero el éxito del sabor dulce es tal que una sola artesana —muchas hacen ellas mismas el dulce y la ollita— puede agotar, según Juana Melgar, dueña del secreto de la golosina desde hace dos décadas, hasta 5.000 unidades en un solo día.
Si esa cantidad se relaciona con los precios —la ollita chica, Bs 5 y la grande, Bs 10—, queda claro por qué la jalea endulza no sólo los paladares de los consumidores, sino la economía de un municipio de casi 50 mil habitantes.
Brújula para no perderseAl municipio de Cotoca se llega desde Santa Cruz de la Sierra por una carretera asfaltada. Es la capital de la provincia Andrés Ibáñez y el ingreso natural para quien está en camino hacia las antiguas misiones jesuíticas de la Chiquitania. datos del municipioTransporte • Micros o trufis salen a diario de la calle Suárez Arana (por el sector del mercado Los Pozos); el costo del pasaje es de Bs 4 y 5. El viaje dura de 15 a 20 minutos.Temperatura • El clima durante la mayor parte del año es de 24° centígrados.Fiestas • El 10 de julio, el 8 y el 15 de diciembre.
http://www.la-razon.com/suplementos/escape/Dulce-COTOCA_0_1691230928.html
El proceso de encontrar el punto ideal puede tomar hasta dos horas, a decir de Lidia Pedraza, cotoqueña que hace 46 años reproduce el oficio. Lo siguiente es llenar pequeñas ollas de cerámica rústica y ofrecerlas rebosantes de jalea para deleite de los golosos.
Cotoca se encuentra a 20 kilómetros al este de Santa Cruz de la Sierra. Es un pueblo famoso por el santuario dedicado a la Virgen María —la mamita de Cotoca— y por los preparados dulces que se obtiene al procesar la caña. También es emblemática su cerámica, cuyas técnicas han ido heredándose por generaciones.
La jalea debe su fama al sabor de la caña, claro, pero de seguro que algo tiene que aportar el recipiente trabajado con greda de la zona de Tarope, comunidad en la que un grupo de 30 familias se encarga de la explotación de la materia prima.
Dos fechas en el año hacen que el pueblo rebose de gente: el 10 de julio, cuando se realiza la Feria de la Jalea, y en diciembre, mes aniversario del pueblo y fiesta religiosa en honor de la Virgen de Cotoca (imagen de madera tallada que data del siglo XVIII), ocasión para la cual llegan cientos de peregrinos, sobre todo del oriente del país.
Es cierto que mucha gente compra cerámica (utilitaria y decorativa) cotoqueña, famosa por su calidad, pero el éxito del sabor dulce es tal que una sola artesana —muchas hacen ellas mismas el dulce y la ollita— puede agotar, según Juana Melgar, dueña del secreto de la golosina desde hace dos décadas, hasta 5.000 unidades en un solo día.
Si esa cantidad se relaciona con los precios —la ollita chica, Bs 5 y la grande, Bs 10—, queda claro por qué la jalea endulza no sólo los paladares de los consumidores, sino la economía de un municipio de casi 50 mil habitantes.
Brújula para no perderseAl municipio de Cotoca se llega desde Santa Cruz de la Sierra por una carretera asfaltada. Es la capital de la provincia Andrés Ibáñez y el ingreso natural para quien está en camino hacia las antiguas misiones jesuíticas de la Chiquitania. datos del municipioTransporte • Micros o trufis salen a diario de la calle Suárez Arana (por el sector del mercado Los Pozos); el costo del pasaje es de Bs 4 y 5. El viaje dura de 15 a 20 minutos.Temperatura • El clima durante la mayor parte del año es de 24° centígrados.Fiestas • El 10 de julio, el 8 y el 15 de diciembre.
http://www.la-razon.com/suplementos/escape/Dulce-COTOCA_0_1691230928.html
Cochabamba: Disfruta de 148 ferias al año
Cochabamba tiene unas 148 ferias cada año, muestra del fervor religioso y de la capacidad agrícola de sus 16 provincias. Son propuestas que, sobre todo, tienen el objetivo de dinamizar la actividad económica de las localidades, mostrando lo mejor de la producción y la elaboración de platos típicos hechos con alimentos de la región.
De acuerdo con los registros de la Dirección de Turismo de la Gobernación, existen al menos 71 ferias productivas y 77 festividades religiosas que entre sábados y domingos se convierten en una invitación para familias cochabambinas y turistas nacionales y extranjeros. Cada fin de semana, hasta tres de los 47 municipios cochabambinos organizan estos eventos, y septiembre es el mes con mayor actividad.
Desde la región andina, pasando por los valles hasta el trópico, las poblaciones muestran la diversidad del departamento. Por ejemplo, están las ferias de los Tejidos, en Tapacarí; de la Chirimoya, en Independencia; de la papa huayku, en Morochata; de la Comida Típica de Anocaraire, con el chillijchi (parte de una flor del lugar); de la Cerámica, en la tierra de los mank’allutas (gentilicio de los que hacen ollas de barro), en Colcapirhua, o del Durazno, en San Benito.
En Achamoco se puede disfrutar de la ñaupa manka mikhuna (comida de nuestros ancestros); en Arani, es posible servirse mamaqhonqhachis (un pan de unos 30 centímetros de diámetro), mientras que el trópico cochabambino se caracteriza por las ferias del Pescado.
http://www.la-razon.com/suplementos/especiales/region-disfruta-ferias-ano_0_1687031379.html
De acuerdo con los registros de la Dirección de Turismo de la Gobernación, existen al menos 71 ferias productivas y 77 festividades religiosas que entre sábados y domingos se convierten en una invitación para familias cochabambinas y turistas nacionales y extranjeros. Cada fin de semana, hasta tres de los 47 municipios cochabambinos organizan estos eventos, y septiembre es el mes con mayor actividad.
Desde la región andina, pasando por los valles hasta el trópico, las poblaciones muestran la diversidad del departamento. Por ejemplo, están las ferias de los Tejidos, en Tapacarí; de la Chirimoya, en Independencia; de la papa huayku, en Morochata; de la Comida Típica de Anocaraire, con el chillijchi (parte de una flor del lugar); de la Cerámica, en la tierra de los mank’allutas (gentilicio de los que hacen ollas de barro), en Colcapirhua, o del Durazno, en San Benito.
En Achamoco se puede disfrutar de la ñaupa manka mikhuna (comida de nuestros ancestros); en Arani, es posible servirse mamaqhonqhachis (un pan de unos 30 centímetros de diámetro), mientras que el trópico cochabambino se caracteriza por las ferias del Pescado.
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